David Beckham, el futbolista pop

David Beckham, el futbolista pop

HAY PERSONAS QUE SON CAPACES DE VIVIR VARIAS VIDAS, TODAS ELLAS COMPLETAMENTE DISTINTAS, SIN INMUTARSE NI UN ÁPICE POR ELLO. ES EL CASO DE DAVID BECKHAM, FUTBOLISTA DE NIVEL, MARIDO DE UNA ESTRELLA POP, PADRE DE FAMILIA, ICONO DE UNA NUEVA ERA EN EL MUNDO DEL FÚTBOL Y AFAMADO HOMBRE DE NEGOCIOS. PARA BECKHAM LA VIDA ESTRICTAMENTE FUTBOLÍSTICA SE DISIPÓ LA NOCHE EN QUE SU MANCHESTER UNITED CONQUISTÓ EN EL CAMP NOU LA COPA DE EUROPA DE 1999 ANTE EL BAYERN DE MUNICH, UN TRIUNFO ÉPICO, UNA DE LAS VICTORIAS MÁS SONADAS Y EXTRAÑAS DE TODOS LOS TIEMPOS PORQUE LLEGÓ CON DOS GOLES FUERA DEL TIEMPO REGLAMENTARIO. LA VICTORIA, CALIFICADA DE MILAGROSA, FUE LA CORONACIÓN DE LOS «FERGIE BABES», LA GENERACIÓN QUE TRANSFORMÓ LA HISTORIA DEL MANCHESTER UNITED EN LOS AÑOS NOVENTA. FUE SU PUNTO MÁS ALTO COMO JUGADOR DE FÚTBOL.

 

DE FUTBOLISTA A REY DAVID

Pocas semanas más tarde, Beckham contraía matrimonio con Victoria Adams, cantante de las Spice Girls grupo pop con más de sesenta millones de discos vendidas, fenómeno global de fans. Victoria era ya en ese momento una montante ‘galáctica’. La boda se celebró el 4 de julio de 1999 en un castillo de Irlanda. A partir de ese mismo instante, el David Beckham futbolista dio paso al Rey David, el hombre de negocios, fenómeno comercial y de marketing codiciado por todas las grandes firmas de moda, videojuegos, complementos para hombres, coches, perfumes, ropa deportiva… Su carrera como futbolista, por tanto, tiene dos partes completamente diferenciadas la una de la otra.

Hay un Beckham, hijo de un empleado en una fábrica de cocinas, forofo del Manchester United y de una madre peluquera, que sueña con ser futbolista, con poder vestir, aunque solo sea por unos minutos, la camiseta del ManU y hay un Beckham multinacional que nace el día de su matrimonio con Victoria y se convierte en fenómeno casi interplanetario a las doce horas del 2 de julio del año 2003, la fecha en la que abandona su Manchester United y sus sueños de niño para fichar por el Real Madrid de Florentino Pérez, que le convirtió en la joya más mediática de su proyecto galáctico.

La primera parte de su historia comienza en las categorías inferiores de los «diablos rojos» a unas decenas de kilómetros de la ciudad de Manchester. El que sería el Rey David era en ese momento más que uno de los miembros más destacados de un grupo de chavales en edad juvenil con un futuro más que prometedor. La victoria en la FA Cup juvenil en 1992, algo que el Manchester no conseguía desde los tiempos de George Best, convenció a Sir Alex Ferguson, el entrenador del primer equipo, de que en el filial había la materia prima suficiente como para sustentar la renovación de un club histórico que, en aquellos años, iba a la deriva. Ferguson se la jugó dando una alternativa a un grupo de futbolistas que casi de forma inmediata fue bautizado como los Fergie Babes en alusión a la anterior gran generación de jóvenes jugadores del Manchester United, la que jugó a las órdenes del histórico Matt Busby, y que había visto cortada de cuajo su progresión y su vida por la tragedia aérea de Múnich en 1958. Los hermanos Phil y Gary Neville, Ryan Giggs, Paul Scholes, Nicky Butt y el propio Beckham conformaban el pequeño grupo de jugadores llamado a cambiar la historia de los diablos y convertir Old Trafford en el verdadero teatro de los sueños. De todos ellos, Beckham era el que tenía los fundamentos futbolísticos más desarrollados desde un primer momento. Jugador de medio campo, con despliegue físico pero sin desborde por velocidad, buen pie y prodigiosa facilidad para los balones a balón parado, David caló rápidamente en una afición exigente que, en los años del despegue de los Fergie Babes disfrutaba del magisterio que impartía un hombre con el talento y la clase de Eric Cantona.

 

LOS «DIABLOS» DE LA CANTERA

Con los Fergie Babes a los mandos, el ManU recuperó el prestigio perdido en Inglaterra. Ferguson había dado con la tecla adecuada y los títulos empezaron a caer uno detrás de otro. El United se convirtió en un equipo poderoso. con futbolistas de la cantera, plenamente comprometidos con el proyecto y con ganas de hacer historia. La hicieron en las Islas y también en Europa.

Fue la segunda Copa de Europa de la historia de los diablos rojos, la del «milagro en la Ciudad Condal». Ese mismo año, :999, el ManU se hizo con el «Trébol» al ganar Premier, FA Cup y Champions. La historia del Beckham futbolista al ciento por ciento concluyó con su salida hacia Madrid. En Old Trafford dejó doce títulos, entre ellos seis, una Copa de Europa y una 1 Intercontinental.

Además, cuando cogió el avión privado rumbo a la capital de España llevaba consigo la fama de ser un excepcional pasador, el tercero en asistencias de gol en -2 historia de la Premier y con una carrera con la camiseta de la selección inglesa más que aceptable: dos Mundiales, Francia-98 y Corea y Japón-2002 y la Eurocopa de 2000.

 

Un joven Beckham en su etapa con el Manchester United
Un joven Beckham en su etapa con el Manchester United

 

UN «GALÁCTICO» MÁS

Cuando llegó a Madrid, lo hizo como una auténtica celebridad, una estrella pop acompañado de su mujer, Victoria Adams. La pareja ya era una multinacional andante, pero en el Paseo de la Castellana el binomio entre fútbol y negocios cogió velocidad de crucero. Florentino Pérez pagó treinta y cinco millones de euros al ManU por el Beckham futbolista y el Beckham fenómeno mediático. La Galaxia blanca quedó completada tras la llegada del inglés.

Deportivamente, sin embargo, la operación no fue un gran éxito. El año anterior, el Real Madrid había ganado la novena Copa de Europa al derrotar al Bayer Leverkusen en Glasgow. El gol de impresionante volea de Zinedine Zidane fue la consagración de la «idea sideral» de Florentino Pérez. En cambio, llegada del Rey David se produjo cuando los miembros del selecto grupo de futbolistas que habitaban el vestuario del Real Madrid ya habían saciado buena parte de su hambre. El rendimiento colectivo bajó considerablemente y no creció hasta la última temporada del inglés en el Madrid.

 

Beckham, preparando para sacar de córner
Beckham, preparando para sacar de córner

 

La llegada de Fabio Capello y la contratación de un killer como el holandés Ruud Van Nistelrooy, también procedente del Manchester United, revirtió la situación. La temporada terminó con la conquista de la Liga. Beckham trabajó a muy buen nivel, pero encima de la mesa tenía una oferta de Los Ángeles Galaxy para jugar la MSL norteamericana.

Cuando aceptó, ya no quedó duda alguna de que el niño criado en las escuelas de formación de la cantera del ManU optaba por el «otro» mundo. Su periplo en Los Ángeles, salpicado de cesiones al Milan, en un intento por seguir frutando de las sensaciones al más alto nivel y contentar a sus patrocinadores europeos, fue su prolongado canto del cisne en el mundo del fútbol, melodía que tuvo su capítulo final con un fichaje de medio año por el París Saint Germain que terminó con el título de Liga para el PSG y con Beckham poniendo pie a tierra, definitivamente, el 18 de mayo de 2013.

 

UNAS BOTAS DIGNAS DE UN «SUPERSTAR»

El 18 de mayo de 2013, David Beckham colgaba definitivamente las botas tras jugar, luciendo el brazalete de capitán, su último partido en activo con la camiseta del París Saint Germain. Adidas, la marca a la que ha estado ligado «Becks» toda su carrera deportiva, diseño una versión exclusiva de las Predator Lethal Zone II, su modelo habitual. El diseño incorporaba la bandera del Reino Unido, la fecha del partido, el nombre de los cuatro hijos que Beckham tiene con Victoria Adams e incluso los números 7, 23 y 32, los dorsales que más uso durante su carrera. Con ellas, puso punto final a su carrera en el minuto 83 de un partido entre el PSG y el Brest.

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